Étude 1 sur 3 · La crucifixion

  1. Étude 1 : La crucifixion
  2. Étude 2 : Le partage des vêtements et les moqueries
  3. Étude 3 : Le dialogue avec les deux malfaiteurs qui l’entouraient
  • La crucifixión

    La perícopa PER352 analiza la crucifixión de Jesús en el monte Gólgota a través de los cuatro evangelios. Sitúa el acontecimiento hacia las 9 h de una mañana de viernes, examina el cumplimiento de las profecías (Isaías 53,12; Salmo 22,19), los detalles técnicos de la crucifixión, la inscripción real y las burlas de los testigos. Una lectura sinóptica rigurosa que articula historia, cronología y teología.

    San Lucas 24.39 (Reina-Valera 1909) :
    Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
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  • El reparto de las vestiduras y las burlas

    La perícopa PER353 analiza el reparto de las vestiduras de Jesús y las burlas durante su crucifixión en el Gólgota. Los cuatro Evangelios coinciden en este episodio: los soldados echan suertes sobre la túnica sin costura, cumpliendo el Salmo 22.19. Lucas relata la oración de perdón de Jesús por sus verdugos, Marcos su grito de abandono y Mateo las burlas de los transeúntes y de los jefes religiosos. Este artículo sinóptico pone de relieve la riqueza teológica de cada relato evangélico.

    Salmos 22.18 (Reina-Valera 1909) :
    Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
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  • El diálogo con los dos malhechores que lo rodeaban

    La perícopa 354 analiza el diálogo único que Lucas refiere entre Jesús y los dos malhechores crucificados a su lado (Lc 23,39-43). Uno se burla de Jesús; el otro reconoce su culpa, afirma la inocencia de Jesús y pide ser acogido en su reino. Jesús le promete el paraíso «hoy». Este pasaje revela una paradoja teológica central: Jesús salva desde la cruz, manifestando una autoridad espiritual allí donde todo parece contradecirla.

    San Mateo 27.35-44 (Reina-Valera 1909) :
    Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.Y sentados le guardaban allí.Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.
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